Rio+20: La carrera (verde) hacia la sostenibilidad

Hace 20 años, en la primera cumbre de la tierra en Rio, Severn Suzuki, una niña de 12 años, silenció a los poderosos del mundo con un discurso emocionante. Delante de los principales jefes de estado y líderes internacionales, exigió un compromiso urgente y ambicioso para proteger el medio ambiente, luchar contra las injusticias sociales y hacer del planeta un mundo mejor para todos.

Hace 20 años, en la primera cumbre de la tierra en Rio, Severn Suzuki, una niña de 12 años, silenció a los poderosos del mundo con un discurso emocionante. Delante de los principales jefes de estado y líderes internacionales, exigió un compromiso urgente y ambicioso para proteger el medio ambiente, luchar contra las injusticias sociales y hacer del planeta un mundo mejor para todos.

Hoy, su discurso sigue siendo asombrosamente vigente. A pesar de algunas mejoras puntuales, el estado general de la tierra es cada vez más preocupante: cambio climático, pérdida de biodiversidad, contaminación, escasez de recursos naturales… El hiperconsumismo en los países occidentales y el auge de una nueva clase de consumidores en los países emergentes deja prever un futuro todavía más negro.

Hoy, su discurso sigue siendo asombrosamente vigente. A pesar de algunas mejoras puntuales, el estado general de la tierra es cada vez más preocupante: cambio climático, pérdida de biodiversidad, contaminación, escasez de recursos naturales… El hiperconsumismo en los países occidentales y el auge de una nueva clase de consumidores en los países emergentes deja prever un futuro todavía más negro.

En junio de 2012 tendrá lugar la tercera conferencia de la ONU sobre desarrollo sostenible en Rio de Janeiro, también llamada Rio+20. Se tratarán dos ejes principales: la economía verde y la gobernanza de la sostenibilidad. En el contexto actual de crisis económica y turbulencias sociales globales, es una oportunidad única para marcar la senda del crecimiento y el desarrollo sostenible en los próximos años.
Los principales actores de la sociedad civil internacional (ONG, empresas, sindicatos, universidades, etc.), así como los gobiernos nacionales, regionales o locales, ya se están preparando para esta cita con la historia.

En un proceso inhabitualmente abierto y participativo, han aportado más de 600 propuestas concretas –que se han resumido en el llamado Borrador cero, publicado hace unos meses– para ser discutidas. Para fortalecer el proceso de reflexión, un panel internacional de destacados líderes políticos ha elaborado un informe mucho más ambicioso, titulado “Resilient people, resilient planet: a future worth choosing”.
Todavía es muy pronto para saber cómo quedará el documento final, pero ya aparecen propuestas muy innovadoras y ambiciosas, que están sobre la mesa de negociación.

Sobre gobernanza global, recomienda fortalecer el diálogo entre los distintos actores y los procesos de co-decisión para garantizar una implicación de la sociedad civil en las políticas públicas ambientales. Se propone, por ejemplo, la creación de un defensor de los derechos de las generaciones futuras, la creación de un consejo de desarrollo sostenible de la ONU o la constitución de una Organización Mundial del Medio Ambiente (OME).

En cuanto a la economía verde, la inversión decidida en sectores industriales verdes, el fin de los subsidios a las energías fósiles o la creación de nuevos indicadores que miden el desarrollo económico, social y ambiental de los países son algunas de las ideas más interesantes desarrollados por coaliciones de ONG, como la Green Economy Coalition.

Estas propuestas pueden marcar positivamente la agenda política, social y económica de los próximos 20 años. Algunas empresas pioneras, agrupadas en una alianza llamada BASD (Business Action for Sustainable Development), ya han entendido las oportunidades de liderar este proceso de cambio y participan activamente en el desarrollo de acciones concretas para influir positivamente en las negociaciones, porque saben que su verdadera sostenibilidad depende también de un marco regulatorio estable y ambicioso.

No obstante, muchas otras empresas, y ciertos gobiernos más conservadores, no han tomado realmente conciencia de la altura de los retos. Para garantizar el bienestar de las generaciones actuales y de las futuras, es urgente y necesario conseguir un amplio consenso de la sociedad civil, las empresas y los decidores políticos, para ganar, con amplio margen, esta carrera verde hacia la sostenibilidad.

Jeremie Fosse

(Publicado en el blog de Esade iSocial)

En junio de 2012 tendrá lugar la tercera conferencia de la ONU sobre desarrollo sostenible en Rio de Janeiro, también llamada Rio+20. Se tratarán dos ejes principales: la economía verde y la gobernanza de la sostenibilidad. En el contexto actual de crisis económica y turbulencias sociales globales, es una oportunidad única para marcar la senda del crecimiento y el desarrollo sostenible en los próximos años.
Los principales actores de la sociedad civil internacional (ONG, empresas, sindicatos, universidades, etc.), así como los gobiernos nacionales, regionales o locales, ya se están preparando para esta cita con la historia.

En un proceso inhabitualmente abierto y participativo, han aportado más de 600 propuestas concretas –que se han resumido en el llamado Borrador cero, publicado hace unos meses– para ser discutidas. Para fortalecer el proceso de reflexión, un panel internacional de destacados líderes políticos ha elaborado un informe mucho más ambicioso, titulado “Resilient people, resilient planet: a future worth choosing”.
Todavía es muy pronto para saber cómo quedará el documento final, pero ya aparecen propuestas muy innovadoras y ambiciosas, que están sobre la mesa de negociación.

Sobre gobernanza global, recomienda fortalecer el diálogo entre los distintos actores y los procesos de co-decisión para garantizar una implicación de la sociedad civil en las políticas públicas ambientales. Se propone, por ejemplo, la creación de un defensor de los derechos de las generaciones futuras, la creación de un consejo de desarrollo sostenible de la ONU o la constitución de una Organización Mundial del Medio Ambiente (OME).

En cuanto a la economía verde, la inversión decidida en sectores industriales verdes, el fin de los subsidios a las energías fósiles o la creación de nuevos indicadores que miden el desarrollo económico, social y ambiental de los países son algunas de las ideas más interesantes desarrollados por coaliciones de ONG, como la Green Economy Coalition.

Estas propuestas pueden marcar positivamente la agenda política, social y económica de los próximos 20 años. Algunas empresas pioneras, agrupadas en una alianza llamada BASD (Business Action for Sustainable Development), ya han entendido las oportunidades de liderar este proceso de cambio y participan activamente en el desarrollo de acciones concretas para influir positivamente en las negociaciones, porque saben que su verdadera sostenibilidad depende también de un marco regulatorio estable y ambicioso.

No obstante, muchas otras empresas, y ciertos gobiernos más conservadores, no han tomado realmente conciencia de la altura de los retos. Para garantizar el bienestar de las generaciones actuales y de las futuras, es urgente y necesario conseguir un amplio consenso de la sociedad civil, las empresas y los decidores políticos, para ganar, con amplio margen, esta carrera verde hacia la sostenibilidad.

Jeremie Fosse

(Publicado en el blog de Esade iSocial)

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