El quinto paradigma organizacional

Después del Art of Hosting en Paris el pasado Junio, no tardé mucho en repetir la experiencia esta vez como participante en Madrid. Quería compartir esta vez uno de los aprendizajes más destacables en relación con los modelos organizacionales con el punto de partida siguiente: cada era de nuestra civilización conoció su propio modelo de organización y la pregunta que muchos nos hacemos ahora es ¿cuál es el modelo más acertado en un mundo tan cambiante como el de hoy?La comunidad del Art of Hosting destaca entonces 4 modelos distintos y nos invita después a una reflexión en un quinto modelo como una respuesta organizacional a los retos del siglo XXI.

El primero (la era Nómada) se refiere al “círculo” en el cual los nómadas en pequeños grupos sentados alrededor del fuego podían compartir los asuntos de la comunidad, escucharse y tomar las decisiones. Práctica que sin duda sigue de actualidad en algunas tribus indígenas y ciertamente en nuestros recuerdos de colonias.

El segundo (La era de la Agricultura) viene con el desarrollo de la agricultura una vez empezamos a vivir de manera más sedentaria. Es cuando entonces empieza el modelo en forma de “triangulo” introduciendo por lo tanto la jerarquía. Acaba saliendo clases, religiosas, militares y otras tomando un cierto poder sobre los demás.

El tercer modelo (era industrial) del siglo pasado es el de la burocracia en forma de organigrama “cuadrado” tal como lo conocemos más habitualmente en nuestras organizaciones. Esto ha permitido de poder gestionar situaciones mucho más complejas, especialización horizontal con un control vertical.

El cuarto (era de la información) y último modelo mucho más reciente (de los años 70’s) es la famosa representación en “redes”  mucho más flexible y con alta capacidad de re-organización. Queda obvio que las redes se encuentran en los otros 3 modelos previamente descritos respondiendo a las necesidades del momento de un grupo de individuos.

Lo importante es rematar que no hay un modelo mejor que el otro sino uno que se adapte mejor en función de nuestra necesidad del momento. Por eso es importante entender las aventajas de cada uno de ellos.

El círculo es muy útil al momento de reflexionar y/o compartir sobre un propósito común sin ninguna necesidad de incorporar jerarquía… El modelo en triángulo permite tomar decisiones rápidamente, enfocado a la acción, el propósito se mantienen al máximo nivel dentro la organización. El modelo más burocrático está perfecto cuando se requiere una cierta estabilidad y permite gestionar un grado de complejidad más bien bajo porque no es un modelo que permite cambios rápidos. Por fin, las redes, más flexibles son excelentes para relacionar individuos y como consecuencia generar oportunidades de innovación.

Viene entonces la reflexión de la comunidad AOH, ¿si todos los modelos son útiles y tienen sus aventajas (reflexión, tomas de decisión, estabilidad y innovación), cuál es la estructura que lo engloba todo?

Como bien dice el post de mi amigo Rafael Cobo:

“Estamos por tanto en el borde de un cambio en cómo nos organizamos para alcanzar propósitos con significado. Las pautas de estos nuevos procesos están abriendo el camino a nuevas formas adaptativas y cooperativas de organización y de comunidad. “ Os invito a leer su post que explica muy bien este quinto modelo organizacional que no fue, os recuerdo, diseñado intencionalmente para sumar los modelos previos sino que fue una aparición natural durante las numerosas experiencias de las comunidades de práctica de Art Of Hosting.

Lo que más destacaría de este modelo, aparte de ser sumatorio, es que volvemos a poner el propósito en el centro, como el modelo en círculo de la era nómada. En plena crisis de valores, me parece urgente reconectar con este propósito, es decir una visión que defina claramente el papel de la organización en un mundo que no tiene alternativa a moverse hacia la sostenibilidad.

Cada proyecto o comisión de trabajo (triangulo) esta así conectado con el propósito común. El resto de la organización formadas por la red de círculos soportan el propósito colectivo a distintos niveles.

Desconozco por ahora una organización que pretenda funcionar con un modelo parecido pero lo cierto es que confío muchísimo que en estos momentos de cambios tan profundos, la innovación organizacional no tardará a mostrar nuevos modelos similares a este.

Si la visión es una etapa tan imprescindible para las organizaciones que demuestran interés y entusiasmo por preparar esta transición hacia un modelo resiliente, falta aceptar entonces que esta etapa requiere tiempo. Las empresas que han pasado por un cambio profundo de cultura interna han llevado años descubriendo el nuevo camino adaptando la organización poco a poco base a este nuevo propósito que acaba saliendo como una segunda piel…

Os dejo por terminar con una pregunta, “tendremos la generosidad de coger el tiempo para definir el propósito?”

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Otro artículo de un compañero y amigo de la red de Art Of Hosting Rafael Cobo

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